Prólogo – No lo dejes en silencio

No lo dejes en silencio

Por Silvia Brynjolfson

Prólogo

Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él y él conmigo.
Apocalipsis 3:20

La meta de Despierta Débora es desafiar y animar a las madres a orar diariamente por sus hijos. No creo que haya en toda la Biblia un mejor pasaje que ilustre el significado de la oración que el mencionado arriba. Orar es permitirle a Jesús que entre en nuestros corazones. Observemos bien la ilustración. No son nuestras oraciones las que nos acercan a Jesús, ni las que lo mueven. Es Jesús quien nos mueve a orar. El golpea. Nuestras plegarias son la puerta a través de la cual le damos acceso.

Una vez que a través de la oración Jesús entra en nosotras, El se interesa en nuestras necesidades y pone a nuestra disposición su poder y sus infinitos recursos. ¿Te imaginas el impacto que tiene en la vida de los nuestros recibir tal torrente de bendiciones? Es por eso que proclamamos que hay poder en las oraciones de las madres a favor de nuestros niños y jóvenes, ya que nadie ora por ellos como nosotras.

Ahora, profundizando un poco más en esta ilustración de Jesús. ¿Cómo crees que se sentiría nuestro ilustre visitante si una vez que lo hacemos pasar y le ofrecemos asiento, vertimos sobre él un torrente de problemas y pedidos, pero, repentinamente salimos corriendo porque otros asuntos demandan nuestra atención? ¿Te ha dejado alguien alguna vez comunicativamente “plantado” así? ¿Cómo te sentiste?

Es verdad que a Jesús le interesa interiorizarse de todo cuanto le compartimos. Pero El es un amigo, le encantaría expresar su opinión e impartir un consejo. Es este punto el fundamento sobre el cual he creado estos estudios. Si un amigo de la talla de Jesús se molesta en venir, golpear, escucharnos y ofrecernos ayuda, ¿no le pedirías un consejo? ¿No tendrías la cortesía de escucharlo?

Es por esta razón que en Despierta Débora, no solamente queremos animar a las madres a orar, sino también a escuchar y conocer a Jesús. Al hacerlo, irremediablemente, observaremos hábitos, actitudes y debilidades que necesitamos cambiar para ser mejores personas y madres. Lo maravilloso es que en nuestro distinguido huésped encontramos el poder y la gracia para lograr lo que nos señala. En nuestra oración nos extiende su mano y toma las nuestras para comenzar una nueva jornada.

El índice de estudios disponibles:

 

 

 

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